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Un barrio que reclama

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Viejo cartel de ingreso al barrio, que hoy no está Viejo cartel de ingreso al barrio, que hoy no está Foto: Archivo - Pablo Campolongo

Kaleuche está dentro de las zonas más urbanizadas y vulnerables con respecto al abastecimiento de agua. Termina la época cesa y aún no llegaron las respuestas.

No es noticia, pero la repetición hace pensar si es casual. Desde hace años que este particular barrio de San Martín de los Andes pide por el más preciado de los servicios, el agua. No nació de un loteo privado, por lo que no hay urbanizador que deba proveer de los servicios y tampoco lo creó el estado, por lo que nadie se hace cargo.

Así es como hubo ediles que le echaron la culpa a los propios vecinos de “haber decidido comprar ahí”. Pero lo cierto es que la mayoría son trabajadores que con esfuerzo pudieron acceder a la vivienda propia. Lo lograron porque justamente, es un loteo sin servicios.

El gas no está en discusión, algún día llegará. La luz es un regalo del EPEN, ya que el tendido es provisorio, desde hace 20 años. Hay que recordar que se agranda a demanda y ya está colapsado, por lo que debería haber un tendido real.

Pero el problema es el agua. Este vital recurso es escaso, ya que los vecinos deben proveerse de vertientes naturales, las cuales son cada vez menos. Esto se debe a las sequías y la mayor población. Para paliarlo hay respuestas a largo plazo y definitivas, a mediano y a corto plazo.

El servicio final llegaría en tres años, por lo menos desde que inicie el proyecto ejecutivo. Esto se prometió el año pasado y debería haber comenzado en diciembre, pero aún no hay noticias. Lo bueno es que esta gestión municipal sí decidió impulsar un ante proyecto que hace seis años está dormido en un organismo nacional que lo financiará.

Pero para llegar a ello hay un largo camino por recorrer, es por ello que se pensaron opciones. La que daría solución parcial hasta que finalice la obra es la construcción de un tanque de agua en la vertiente. Esto ayudaría a alrededor del 80 por ciento de los vecinos.

Esto se pidió a mediados del 2016, a finales del mismo año se anunció que estaban los fondos, ya que el proyecto ingresaba por la emergencia hídrica, declarada en la provincia. Recién en febrero llegó un ingeniero a hacer las mediciones, él mismo indicó que en una semana estaba terminado el papeleo y que en un mes se hacía la obra. Luego ingresó a la Secretaría de Obras y servicios Públicos, donde durmió más de los esperado.

Así llegó abril y aún no comenzó el movimiento de suelo. Hay vecinos que hace más de dos meses no tienen agua. Pero cuál es el problema? Si total está la necesidad, el proyecto y el dinero. Qué falta? Ya comenzaron las lluvias, por lo que si el clima no cambia, volverán a contar con el servicio de forma natural.

Por su parte, el año pasado se creo un paliativo inmediato. Con el inicio de la gestión de Rebolledo, la Presidenta de la Junta Vecinal anterior consiguió que llegara un camión de agua potable. Este venía de Junín de los Andes y pertenecía al Consejo Provincial de Educación.

La sorpresa duró poco, o fue para pocos. El camión no tenía horarios, llegaba cuando podía y a veces suspendía sin previo aviso. Al llegar la nueva conducción de la Junta Vecinal, se le pidió al Secretario de Obras y Servicios Públicos que dejara de gastar dinero en un camión de agua potable, ya que las viviendas no estaban potabilizadas. Es más, el funcionario contó que se podría comprar un vehículo con el dinero conseguido para el proyecto hídrico.

Pero eso no llegó. Incluso en este 2017 el camión a veces viene, sin previo aviso y sin respetar el único día que dice que viene. Desde la Delegación del Arenal se mantuvo el servicio y se dice que llega los miércoles por la mañana. El problema es más de la mitad del barrio no está, por lo que se desaprovecha. Sin contar que no siempre viene y a veces lo hace otros días, por lo que es un recurso mal utilizado.

A esto hay más situaciones que agregarle, como lo son los caminos. Las calles no están mantenidas y los posos tienen nombres. El problema es que para solucionarlo hay que traer material, cosa que no sucede hace años. Pero a veces llega la máquina y arregla algunos pozos, pero como lo hace sin colocar nada encima, saca además mangueras de agua y la poca que hay se va por las calles, lo que nuevamente rompe el precario arreglo.

Los vecinos, cansados de enviar notas y hablar telefónicamente con funcionarios, decidieron recurrir a la Intendente. Así es como le enviaron una nota en la que le cuentas estas problemáticas. A la espera de una respuesta, ya que el dinero está para ayudarlos, pero por alguna razón las soluciones no llegan, o lo hacen mal.

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