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La culpa es del otro

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La localidad se quedaría a fin de año sin un sitio de disposición final de residuos ¿Qué hace el Gobierno Municipal ante esta crisis? Le echa la culpa a otro.

Se acabó el tiempo. Se acabó. A partir del rechazo de la apelación del Municipio que dejó firme el amparo presentado por la Defensoría del Pueblo y del Ambiente, San Martín de los Andes se quedaría a fin de año sin un sitio de disposición final de residuos ¿Qué hace el Gobierno Municipal ante esta crisis? La fácil, no hacerse cargo.

La intendenta municipal, Brunilda Rebolledo eligió una FM local para comenzar a desplegar la estrategia (¿?) del Gobierno Municipal para paliar la crisis de carecer de un sitio para enterrar los residuos a fin de año. La línea elegida no fue un super plan de reciclado para alargar la vida útil de la celda actual, sino tan solo echarle la culpa a otro. No hay que ser tan severo con la intendenta, al fin y al cabo al Gobierno Nacional le va muy bien haciéndolo.

La semana pasada le tocó a los vecinos de Cordones de Chapelco que según la intendenta “gritaron más fuerte que otros” y a la Defensoría del Pueblo y del Ambiente por “apresurarse”. El día después de estas confesiones, “la bruni” fue atendida en estéreo por vecinos de Chacra 32, de Cordones de Chapelco y de la misma Defensoría. El defensor Fernando Bravo, como siempre un caballero y cuidando las formas le contestó con una pregunta que terminó rubricando un titular “¿Cabe decir que la Defensoría se apresuró, o que el Ejecutivo Municipal estuvo lento de reflejos?”.

Esta semana, el gobierno fue más lejos y carpetazo mediante al diario Rio Negro, empezó a trasmitir que la culpa era del gobierno anterior por haber construido viviendas en esa zona lindante al vertedero. Esta excusa, se sabe que solo funciona para desmemoriados, dado que es vox populi que el Movimiento Popular Neuquino compró tierras para urbanizar en ese mismo sitio, construyó un barrio hace más de veinte años y al mismo tiempo le daba una manito a Werefkin para que no cierre sus puertas. Pero como dicen, a veces la razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar.

Es cierto que mudar el vertedero no estaba en la agenda de este gobierno -aunque tampoco nadie sabría precisar cuál terminaría siendo-. Y es cierto también que todos los gobiernos se hicieron bien los giles con este tema y justo le tocó a este resolverlo. Pero bueno, era parte de las probabilidades. Al fin y al cabo nadie los obligó a presentarse a elecciones, como así tampoco a hacer campaña con este tema. Y como dicen, el que se mete a redentor sale crucificado.

Lo cierto es que el Gobierno Municipal se quedó sin el pan y sin la torta. El cuento del vertedero regional compartido con Junín de los Andes era solo eso: un cuento.  Cuento que permitía gambetear a los concejales que sacaban comunicación tras comunicación instando al Gobierno Municipal a realizar acciones que no hacían, mientras tanto avanzaban con la celda sexta. Era público y notorio que la coordinadora del Organismo de Control Municipal, Julieta Muñiz Saavedra, tenía la sexta celda en su plan de metas para este año y hasta había preparado un expediente con esa caratula y todo.  Lo cierto que no contaban que a último momento la Defensoría del Pueblo y del Ambiente les iba a sacar la roja y explicarle a Muñiz Saavedra que no puede vender la piel del oso antes de haberlo cazado.

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